El actual modelo
de producción de energía basado en combustibles fósiles es insostenible
sea para el agotamiento de los recursos naturales, sea por
el fuerte impacto ambiental. Podemos considerar las centrales eléctricas como primera
fuente
de
contaminación: plantas termoeléctricas como las de Tuxpan, Manzanillo o Tula, entre muchas otras,
emiten cada una 10 veces mas oxido de azufre de la entera Ciudad de México.
La responsabilidad hacia las generaciones futuras nos obliga a tomar medidas al respecto: generar
energía con fuentes renovables es posible y necesario. Aprovechando el sol y el viento, tecnologías
en continuo desarrollo nos permiten producir NUESTRA PROPRIA energía respectando el medio ambiente.
La intensa generación de dióxido de carbono (CO2) por la quema de combustibles fósiles
y la progresiva acumulación de este compuesto en la atmósfera acentúa el "efecto invernadero"
y, en consecuencia, el cambio en el clima global.
De mantenerse el actual volumen de emisiones de CO2, los expertos calculan que la temperatura
del planeta podrá aumentar durante el siglo XXI hasta 4.8 grados centígrados.
El cambio
climático aumentará e intensificará catástrofes como inundaciones,
desertificación, deshielos y aumento del nivel de los océanos;
muchos ecosistemas cambiarían radicalmente; la alteración de los
patrones climáticos traerá una crisis en la producción de alimentos;
es previsible una migración de millones de "refugiados ambientales"
por los impactos económicos en numerosas regiones y sus consecuentes
crisis sociales; el suministro de agua potable se verá afectado; las
enfermedades se expandirán. Se estima que los mayores impactos
recaerán sobre las naciones menos desarrolladas.
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